El hombre mujeriego no busca mujeres: busca a mamá
- Klaux Reyes

- hace 4 días
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Desde la mirada de las constelaciones familiares, el hombre mujeriego no se interpreta únicamente como alguien que evita el compromiso o carece de valores. su conducta suele ser la expresión visible de un desorden profundo en el vínculo primario con la madre.
cuando se observa sistémicamente, muchas veces no estamos frente a un hombre que busca placer, conquista o validación, sino frente a un niño interno que sigue buscando a mamá, sin saberlo.
la búsqueda inconsciente de la madre
la mirada sistémica sugiere que, en muchos casos, el hombre que busca múltiples mujeres está intentando reencontrar a su madre de manera inconsciente.
esto ocurre especialmente cuando hubo un movimiento de amor interrumpido en la infancia:
una separación física o emocional temprana con la madre causada por ausencia afectiva, enfermedad, depresión, rechazo, duelo, sobrecarga materna o una independencia prematura forzada.
el niño no pudo completar el movimiento natural de ir hacia la madre y tomarla plenamente.
queda entonces una carencia afectiva estructural, un hambre que no se nombra, pero que dirige la vida adulta.
ese vacío no se resuelve con el tiempo.
se desplaza.
la conquista como intento de reparación
en la adultez, ese intento inconsciente de reparación aparece como:
búsqueda constante de nuevas mujeres
seducción intensa como forma de llamar a la madre ausente
necesidad de ser visto, elegido y confirmado
huida cuando el vínculo se vuelve íntimo
imposibilidad de sostener una relación estable
cada mujer representa simbólicamente una nueva oportunidad de recibir aquello que faltó: presencia, contención, mirada, nutrición emocional.
pero aquí aparece el núcleo del problema sistémico.
la sustitución imposible
desde las constelaciones familiares, ninguna pareja puede sustituir el amor y la nutrición que solo una madre puede dar.
cuando el hombre intenta tomar de una mujer lo que no pudo tomar de su madre, se produce una confusión de lugares:
la mujer es empujada, inconscientemente, al rol materno.
como esa sustitución es imposible, la experiencia siempre deja insatisfacción.
entonces el hombre pasa rápidamente a la siguiente mujer, no porque no quiera amar, sino porque nunca encuentra lo que realmente está buscando.
el ciclo se repite:
expectativa inconsciente → decepción → huida → nueva conquista.
el problema no es la mujer, es el orden
cuando un hombre busca a su madre en la pareja, se invierte la jerarquía del sistema:
le pide a la mujer algo que solo puede venir de arriba, no de lado.
ningún vínculo de pareja puede sostenerse cuando uno de los dos es cargado con una función que no le corresponde.
por eso el vínculo fracasa una y otra vez.
el movimiento que libera
la sanación sistémica ocurre cuando el hombre puede volver internamente a su lugar de hijo, mirar a su madre tal como es, y completar el movimiento interrumpido diciendo:
mamá, tú eres la grande.
yo tomo de ti.
eso fue suficiente.
cuando este movimiento se integra:
la compulsión se relaja
la mujer deja de ser un intento de reparación
La seducción deja de ser una urgencia
y la pareja puede, por fin, ocupar su lugar real
frase integradora
mamá, tomo lo que me faltó
y ahora miro a la mujer como mujer.






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